No soy tu fantasía.

Ayer vinieron a cenar dos chicas al restaurante. No se que hizo pensar a algunos de los chicos (señores) de sala, que se trataba de una pareja de lesbianas. De repente no paraba de oírse: Son bolleras. Si, si, son bolleras. Bolleras. Bolleras. Bolleras. La palabra bollera se repetía como un mantra a alto volúmen. Se gritaba desde la plonge hasta el office. Lo gracioso fue cuando de repente uno de ellos entró a la cocina, donde ya estabamos limpiando al son de algún tema punki para avisarnos de que debíamos bajar el volumen, porque claro… había clientes.

Oh… Disculpadme. es evidente que el punk molesta a nuestros clientes. Pero que se grite a los cuatro vientos un calificativo despectivo sobre su orientación sexual, es normal. Claro.

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Lo siento pero estas situaciones me enervan. Ese pensamiento heterosexual de muchos hombres (no quiero generalizar, pero tengo que decir que lo he vivido muchas, muchas veces) en el cual ven a dos lesbianas y consideran que ahí están ellos, para darles todo lo que les falta. ¡Y de que manera! Con comentarios que, por dios, no podrían ser más asquerosos. Venderles la moto de que les van a traer un postre que seguro que les gusta “porque ellos saben que es lo que ellas necesitan”, entrar a pedirlo a la cocina diciendo que por favor al plato de fruta se le ponga “pasión” refiriéndose al maracuyá… ante mi corrección de “fruta de la pasión” o maracuyá recibir por respuesta un: No, no. Ellas quieren pasión.  ¿En serio? ¿a estas alturas? Me parece denigrante, me parece ofensivo, ¡me parece del paleolítico! Y todavía tener que escuchar cosas tipo: “conozco a muchas lesbianas que cambiaron de lado” como argumentación a una clara falta de respeto… ya no solo hacia dos personas, es que ¡estás trabajando pedazo de inútil! Como cliente pagas (¡Y no poco!) por ir a un restaurante de cierto nivel, exclusivo, donde esperas encontrar un buen trato, una educación y una cortesía y lo que recibes es que los camareros griten a tus espaldas que en la mesa x hay sentadas dos bolleras. Me parece patético y altamente lesbófobo. Por favor, dejemos de engañarnos, cada vez que uno de estos tíos dice que respeta a las lesbianas está mintiendo. Les lesbianas o las bisexuales no estamos más reespetadas, ni visibilizadas, estamos sexualizadas. Nuestra orientación sexual no tiene nada que ver con vuestro pene. Tiene que ver únicamente con nuestro goce y disfrute de nuestro cuerpo. Asi que por favor, si quereis ser sinceros cada vez que se os llena la boca con la palabra respeto, tratad a las bolleras como personas, como a cualquier otro cliente que se siente en la mesa y dejad de imaginar vuestro pene metido con forceps entre sus dos vaginas. Porque si a alguna de ellas le quedaba algún tipo de duda, si alguna de ellas se declaraba bisexual… créeme, con ese comportamiento vas a ser el último tio hetero al qual se plantee follarse. Es así.

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